| Patrimonio Natural |
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La riqueza natural tiene bien arraigadas sus raíces en este territorio, el paisaje agreste del norte del municipio, marcada por las estribaciones de la Sierra de Quexa y el macizo de Cabeza de Manzaneda, suavízanse en el sur cara el valle de Verín.
El principal atractivo de Castrelo do Val está constituido por el Parque Natural del Invernadeiro, que forma parte del amplio espacio de Sierra de Queja-Montes del Invernadeiro, que en este término alcanza la máxima altitud en Pena Nofre con 1.291 metros.
La red fluvial está presidida por el río Támega (afluente del río Duero), que discurre cara el sur y baña las tierras meridionales del municipio, así como el río Camba, que está represado en el embalse de las Portas. Completan la red fluvial numerosos ríos, arroyos y cataratas de aguas cristalinas donde proliferan truchas y anguilas.
Los amantes del senderismo disponen de varías rutas bien señalizadas como la de os Carboeiros, la de Portozón o el Casteliño, con diversos servicios con función de albergue en Servoi y Pepín, o aulas de naturaleza.
El río Támega y el Cabras se encargan de la dispersión hidrográfica del Parque hasta que sus aguas llegan a las tazas del Duero y del Miño, en tanto que a nivel geomorfolóxico destacan los valles encajados que muestran la acción erosiva fluvial. Predominan los llanos aisladas, con altitudes aproximadas de 1000 m. La acción del hielo durante el cuaternario dejó huellas geomorfolóxicas como morirlas, circos glaciares, etc.
Este carácter mixto influye en la vegetación al encontrarse en el límite de las regiones eurosiberiana y mediterránea. Por un lado, la presencia de bosques de roble (Quercus robur) y roble albar (Quercus petraea), especies típicas del clima continental. Y por otro lado tenemos también especies más propias del clima mediterráneo como el roble melojo (Quercus pyrenaica), el acebo (Ilex aquifolium), el tejo (Taxus baccata) o el endrino (Prunus spinosa), además de las especies de producción forestal entre las que predomina el pino rubio (Pendiente radiata). En el parque perviven los robles más antiguos de Galicia, algunos de ellos con un tronco que supera los 6 metros de diámetro.
La fauna tiene aquí el entorno idóneo para crecer y adaptarse al medio. El lobo (Canis lupus signatus) es el depredador por excelencia y somete a un control natural de crecimiento las poblaciones de corzo (Capreolus capreolus) y de jabalí (Sus scrofa). También son destacables las especies como el ciervo (Cervus elaphus), el tejón (Mieles mieles), la nutria (Lutra lutra), el gato bravo (Felis sylvestris), la comadreja (Mustela nivalis), la liebre (Lepus granatensis gallaecius), la perdiz (Perdix perdix) o incluso el águila real (Aquila chrysaetos).
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